domingo, 27 de marzo de 2011

Cinco cigarros.
Tabaco, filtro y papel.
Tras las rejas del balcón
Dios está muerto y resucitado;
y mientras
nada responde a mi llamada.

Cinco cigarros y medio,
excusas del contenido,
sustancia del contingente,
y no deja de entrar gente
en el lupanar de Dios.

Seis cigarros
y sale a fumar, como yo.
Pero cada vez es más de noche
y a mí me cuesta no observarte.
Lo siento si te escondes.
Lo siento si te marchas.
Lo siento si me prendes.

Ocho cigarros,
un palo,
y cambio de posición.
A veces me siento un poco hombre.

Nueve cigarros
y un final escrito.
Ahora tengo frío
y ya casi no puedo ver.
La herradura entre las rejas
no deja de sangrar espinas;
yagas abiertas:
Ellos me venderán.

Ocho cigarros.
Apago el sonido.
Apago las rejas.
Apago el sol.
Alba se ha despertado.

lunes, 14 de marzo de 2011

Polvo de una noche

¿Te importa si leo poesía mientras practicamos el coito? No debería reducir este momento a la burda acción de introducir mi pene en tu pringosa vagina solo por un instinto primario y carnal; yo vivo de sublimar mi tiempo, no voy a permitirme la mixtura con las bajezas de los demás.