viernes, 31 de diciembre de 2010

Nochevieja

Hoy es 31 de diciembre, mañana empiezo una nueva agenda. Por el momento, nada más, relacionado con la fecha, me emociona.

Para empezar, todo lo que voy a hacer por ser Nochevieja, desde ahora mismo hasta mañana, me asquea. Además, me asquean los balances de año de la gente y los propósitos de enmienda; 364 días bobos que encuentran o no su sentido en el último, el 365.

Por fin ha llegado el 31 de diciembre y puedo valorar, ¿quiero ser este 2011 tan inmensamente imbécil como el año que se acaba, o prefiero esta vez superarlo? Indudablemente, el 31 de diciembre te ofrece una perspectiva única, desde un lugar privilegiado que no me ofrecía el día de ayer, ni me lo ofrecerá el de mañana. Y no digo nada hoy, que estamos reflexionando hasta la década…

¡Claro!, mañana empieza un nuevo año, así que vivamos desde las doce campanadas como si fuera el último día de nuestra vida; total, hasta dentro de un año menos el último día no hay necesidad de valorar si comer hasta reventar, beber hasta perder la razón, palpar sin disimulo a quien, por cierto, va prácticamente sin ropa por ti, y empacharse de cocaína para aguantar tanta presión, merece la pena o no. Por cierto, con lo que queda hasta el próximo 31 de diciembre, no encuentro el problema en hacer de mi vida una Nochevieja.

Hace justo tres años, aunque siento que no hubiera pasado el tiempo, escribí que “Yo procuro sentir cada día, y pensar si tiene sentido o no, esta función macabra de la que soy protagonista (http://www.fotolog.com/elecodelsilencio/24845664)”; quizá, cuando estás saliendo de una estación de tren, por ejemplo la de San Lázaro, la vida se ve diferente. Suelo creer que pienso como antes, pero ahora reconozco mi frivolidad; yo también me convierto ahora en una persona, cada vez más, al uso. Antes mi principal objetivo era ser buena, ahora mis frustraciones van por otro camino, y yo no termino de tener claro por donde voy.

Supongo, que en cierto modo, yo también he caído en la trampa al reflexionar sobre mi vida en este último día del año, pero recuerdo entonces lo que pasó un año después, y no he cambiado ni un ápice; si tengo que desearos algo, que siga siendo lo mismo: SENSIBILIDAD.

Feliz año de cualquier modo, que es de buena gente el ser amable. O mejor, sed vosotros los felices.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Onetti

Y sigo con El libro de los abrazos. Tendría que ser como El Quijote, en cada casa debería haber un ejemplar. 

Hace unos días decidí recordarlo, ya sabéis, volver a pasarlo por el corazón, y en ese recordando topé con "Onetti", y me gustó. Me hizo pensar. Llegue otra vez, con ese pensamiento, a mis reflexiones de ¿Lo son? y pensé más. Seguí pensando. Así que tanto pensar, pensé también en dejaros este relato por aquí, por si a alguien le apeteciera pensar conmigo.





"ONETTI"
Yo no tenía ni veinte años y andaba jugando a la gallina ciega en las noches del mundo. 


Quería pintar, y no podía. Quería escribir, y no sabía. A veces escribía algún cuento, y a veces se lo llevaba a Juan Carlos Onetti. 

Él estaba siempre en cama, por pereza, por tristeza, rodeado de pirámides de puchos, tras una muralla de botellas vacías. Yo me sentía en la obligación de emitir frases inteligentisimas. El maestro Onetti miraba al techo y no abría la boca más que para bostezar, fumar y beber, lenta sueñera, pitadas lentas, tragos lentos, y quizás mascullaba algún fruto de sus prolongadas meditaciones sobre la situación nacional e internacional: 

- La cosa se jodió - decia - el día que los milicos y las mujeres aprendieron a leer. 

Sentado a su orilla, yo esperaba que él me dijera que aquellos cuentitos míos eran indudablemente geniales, pero él callaba y a lo sumo gruñía o me estimulaba así: 

- Mirá pibe. Si Beethoven hubiera nacido en Tacuarembó, hubiera llegado a ser director de la banda del pueblo. 




Eduardo Galeano

viernes, 24 de diciembre de 2010

Nochebuena

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
-Decile a... -susurró el niño-
Decile a alguien, que yo estoy aquí.



Éste es uno de los relatos de El libro de los abrazos de Eduardo Galeano que más me impresionó... Ahora sólo pido que el niño Jesús nos perdone por celebrar su nacimiento reventando de lechazo, mientras mucha más gente no tiene una miga de pan que llevarse a la boca.

Y el niño Jesús que nació en Belén reine en nuestros corazones, antes de que un infarto de miocardio los reviente por una sobredosis de grasa y tocino.

Amén

jueves, 9 de diciembre de 2010

MILITARIZACIÓN Y MUERTE EN CIUDAD JUÁREZ


Por fin, y tras días de estrés y confusión en los que no se sabía muy bien si finalmente podríamos realizar esta actividad, o si íbamos a tener un espacio físico donde poder llevarla a cabo, llena de alegría puedo, por fin, invitaros a la charla 
MILITARIZACIÓN Y MUERTE EN CIUDAD JUÁREZ.

Las calles y bares del centro de Valladolid, ya han empezado esta tarde a notar la presencia de nuestros carteles, y así seguiremos hasta el mismo martes 14, día en que, espero, llenaremos el aula Lope de Rueda de la Facultad de Filosofía y Letras. 


Me da la sensación de que el conflicto, y más concretamente, el feminicidio de Ciudad Juárez, es uno de esos casos de subviolencia marginal que al mundo no interesa; que no interesa, pero que desde luego, alguien quiere que ni nos interese, ni nos quiera interesar... Y al fin y al cabo, desinformados e ignorantes somos más felices.
Así que os invito a todos a participar de esta oportunidad que nos brinda Sofía Corral, natural de Ciudad Juárez, y militante, desde el año 2000, del Colectivo Político La Gota.





Os recuerdo:
La asociación Joce Valladolid os invita, el próximo martes 14 de diciembre, a las 19:30h, en el Aula Magna Lope de Rueda, de la Facultad de Filosofía y Letras, a la actividad
MILITARIZACIÓN Y MUERTE EN CIUDAD JUÁREZ
de la mano de Sofía Corral, natural de Ciudad Juárez, y militante, desde el año 2000, del Colectivo Político La Gota.




miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Lo son?

Muchas veces pienso y me pregunto qué es el arte, quién es el artista y si todo esto existe de verdad; más aun cuando acabo de llegar, precisamente, de una velada en la que se divagaba sobre los límites del arte.

También me da por reflexionar muchas veces, sobre el inmenso número de artistas que hay por el mundo: debajo de una piedra hay tres escritores, dos pintores, un escultor, y veinticinco músicos; ¿lo son?

¿Por qué razón podría decir que Quevedo y Góngora son los grandes poetas del barroco español, y sin embargo, no acabaría esta noche de contar los poetas actuales? ¿Lo son? Y sin embargo, tampoco me siento capaz, y no sé si a alguien le sería fácil resaltar, como en el caso anterior, dos nombres del panorama poético actual. Es cierto, que en la época del “cíclope no siciliano” y el “anacreonte español”, el acceso a la educación era completamente limitado, y con la formación que tenemos actualmente, las posibilidades de desarrollar una posible capacidad son inmensamente más grandes; ¿pero es que quiso el destino que las dos genialidades nacieran en unas circunstancias que posibilitaran su desarrollo? ¿Quedaría perdido un genio, aún mayor, entre la tierra y el arado? ¿Quiso, vaya usted a saber quién, que Beethoven no naciese en el seno de una tribu amazónica, para que yo hoy, pueda emocionarme con la 5º Sinfonía? Y sin embargo, otra vez, ¿dónde están los Beethovens de hoy, que sigo disfrutando una y otra vez con el de ayer?

Demasiadas preguntas… y aunque no pretendo llegar a comprender lo que es el arte o el artista, al menos, no creo que pueda en este momento, sí me planteo quién es el que marca aquí el baremo con qué medirlo. Con estudio y mucho esfuerzo podremos adquirir la técnica, ¿pero dónde queda el ingenium? Todos aquellos que se dicen artistas, ¿lo son? ¿Me hace actriz el hecho de plantarme sobre un escenario?

Quizá sobra osadía, autoestima, intereses comerciales, vicio y ocurrencias. Sí, sobra todo eso. Pero me apetece que, especialmente, sobre el hecho de que se utilice el arte como mero objeto comercial, sea cual sea su manifestación. Y no sólo hablo de los mercaderes del arte; me apetece, también, que sobre, por parte del que consume, precisamente eso, la actitud de consumir; y diría más allá, el consumismo. Consumimos libros, consumimos música, consumimos cine… nos atiborramos de arte, y a la vez, devoramos su significado. ¿Puede una canción escuchada sin descanso, seguir transmitiéndonos lo mismo que la primera vez? ¿El sentido que nos ofrece el arte es el de leer tantos libros como sea posible, poseer infinitos higas de música o ver cada noche una película en el ordenador? Nosotros consumimos masivamente, pero a alguien le interesa vender masivamente, aunque sea mierda. Quizás nuestra relación con el arte sería mucho más sana e interesante, si de lo que tratásemos fuera de entender, profundizar, descubrir y dejarnos llevar, en vez de hacer, con algo que debería pertenecer a un plano mucho menos superficial, lo mismo que hacemos con todo: más, más, más y más. Así, por cierto, seguro que alguno de esos artistas, los de ¿lo son?, quedarían por el camino…

Mucha palabrería, mediocre divagación, muchas preguntas y pocas conclusiones… seguiré cuestionándome y seguiré reflexionando… la próxima vez, prometo que con más orden, sentido y sensatez. Mientras, sigamos jugando; yo, a escribir.

jueves, 25 de noviembre de 2010

OFELIA (CORO / HAMLET)

Yo soy Ofelia. Aquella que el río no contuvo. La mujer colgando de la soga. La mujer con las arterias abiertas. La mujer de la sobredosis. La mujer con la cabeza en el horno. NIEVE SOBRE SUS LABIOS. Ayer por fin dejé de suicidarme. Ahora estoy sola con mis pechos, mis muslos, mi útero. Destrozo el instrumental de mi cautiverio, la silla, la mesa, la cama. Destruyo el campo de guerra que era mi hogar. Arranco las puertas para que el viento deje entrar al grito del mundo. Destrozo la ventana. Con mis manos sangrantes rompo las fotografías de los hombres que amé y me usaron sobre la cama, la mesa, la silla, el piso. Incendio mi prisión. Tiro mis vestidos al fuego. Arrojo al reloj que fue mi corazón fuera de mi pecho. Salgo a la calle vestida con mi propia sangre. 




["La Europa de la mujer". La máquina Hamlet. Heiner Müller.]






25 de noviembre

sábado, 13 de noviembre de 2010

Vivimos tan rápido que ya no sé como detener el tiempo para ti. Sin embargo, cada vez que monto en un tren, estoy comprando la velocidad suficiente para reposar sin prisa, para abrir un libro por el placer de no tener nada más que hacer, y para, yo sola, decirme sí, la quiero.

Es mi momento de imaginar sin que me pese en la conciencia derrochar minutos útiles. Es el rato en que los segundos se alargan y el tiempo parece que se hace tan infinito como la vía del tren; nunca llega a ti. Y sin embargo, ya estoy de vuelta. Y otra vez la misma prisa y el mismo hastío, y la misma mentira y el mismo paso de los días que sólo saben decir que viven esperando la semana en que vuelva a comprar un billete de tren con destino a la vida. De tren con destino, por fin, a ti.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Otro principio y otro final

El corazón sangra y se retuerce, y dentro de mí ríe el Diablo que sabe convertir todos los dolores en placer. Mis recuerdos, glorias del alma perdidas, son como una música lívida y ardiente, triste y cruel, a cuyo extraño son danza el fantasma lloroso de mis amores. ¡Pobre y blanco fantasma, los gusanos le han comido los ojos, y las lágrimas ruedan de las cuencas! Danza en medio del corro juvenil de los recuerdos, no posa en el suelo, flota en una onda de perfume.

De Sonata de Otoño, Ramón del Valle-Inclán

martes, 9 de noviembre de 2010

Por empezar desde el principio:


MIAJA DE PAN:
            Yo soy la trovadora de la miaja, vengo de allí donde sentir está prohibido, llorar está mal visto y reír es un acto reflejo. Nací en un lugar donde una semana es sólo siete días seguidos y los días una suma de horas repetidos uno tras otro con la misma gracia que tiene el segundero de un reloj, ninguna. El único valor que tiene allí la vida es que es el contrario de la muerte y el propio acto de vivir se antoja más bien como un oficio trabajoso.



De donde yo vengo se aplasta siempre un poquito más el artista que llevamos dentro. La gente no camina, corre. No come, engulle. No habla, sino que escupe palabras a la cara; la gente tiene miedo a las palabras, bueno, a las palabras, al contacto físico, a la verdad... Allí no queda espacio para que se detengan las miradas y hace siglos que no se ha visto a nadie oler. Consumen amor, así que no viven, se consumen.

Vengo de un sitio donde las flores son un anestésico visual, un simple efecto óptico entre tanto negro; de donde no vuelan los pájaros sino el tiempo, por eso he venido aquí, porque no creo que en ese sitio nadie tuviera tiempo para escucharme, o lo que es peor, no creo que yo tuviera tiempo para expresarlo. Soy la trovadora de la Miaja, de la Miaja de pan, encantada de presentarme y encantada de que me conozcáis. No sé muy bien qué he venido a hacer aquí; traigo las manos vacías pero cargadas las palabras y sé que quiero colarme en un cachito de tu semana... poseerte por los oídos y derramarme hasta llegar al fondo... quiero contarte historias, quiero hacerte vibrar... quiero... quiero que sientas... voy a intentar poner una gotita de arte en tu vida... quiero que hagas de tu vida un arte... y quiero que a partir de ahora escuches de manera diferente.




LAS TRANSGRESIONES DE LA MIAJA:
Reventar sentimientos. Contener la lágrima. Reír porque sí. Pasar los días porque hay que pasarlos; nada de empaparme. Sobrevivir por miedo a la muerte.

Caminar por la tierra, no por el cielo. Huir. La gula de tragar sin hambre hasta que el estómago reviente. Vocear y desviar la mirada. Tocarnos sólo como algo feo, sucio y vergonzoso. Seguimos consumiendo amor, seguimos consumiéndolo todo. Y las flores en realidad no existen, y los pájaros llevan un perdigonazo en el corazón. Nadie me escucha, da igual, yo tampoco sé escuchar.

Lo que antes daba vida ahora da muerte. Mi caos mi no caos, mi orden mi desorden. Lo que queda de la Miaja de pan.

“Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario…” (Slawomir Mrozek).




Por volver a empezar.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Que ya estoy otra vez...

[…]

Al final no escribiré nada, y acabaré publicando lo que otros sí supieron escribir, lo que encontré por ahí o lo que amigos con más tino que yo dijeron…o acabaré recuperando todo aquello de cuando yo escribía (punto. no digo que bien) cuando era joven y el alcohol y la heroína, y posteriormente las grandes y lujosas fiestas en Ibiza no habían arrasado mi capacidad neuronal; o simplemente leeré.

Supongo que con este blog, tengo que aceptar, finalmente, que ha vuelto la Trovadora de la Miaja, de la Miaja de pan. ¡Lo bueno de la ficción! Que al final, lo que yo maté pensando que había cavado mi propia tumba, desentierro ahora a mi antojo y según me conviene, para volver a sentirme un poco la dueña de la miscelánea de mi vida, y de la miscelánea, ahora, de este blog.

¡Ah…! Y la foto no es casual…