Mi vida en 130 minutos y un pico.
Enredadas entre dos copas de vino
lo que ardió esa noche no fue la estación.
Se abrió mi corazón más que mis piernas.
República de besos. Viaje al centro de tu tierra.
Descubrí el orgasmo en cada interrogación.
No caminé tanto por ver como por conocer (te).
Tu pecho fue mi almohada y espero, mis caricias tu colchón.
Y tuvimos que volver, pero antes ya no existía.
Y te tuve que querer como no pensé que querría.
Y declaro el porqué de mi silencio o torpeza con la poesía:
Tu cuerpo empapado me ha dejado sin palabras.
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