martes, 19 de julio de 2011

Ahora que te marchas;
ahora que el principio empieza en el final,
que los amores se mueren
y nos despedimos con un hasta pronto;
ahora  que nadie recuerda un verano tan triste como éste,
que no hay leche frita, ni siega, ni gente;
ahora que nadie recuerda un verano sin gente;
ahora que había aprendido a volar y a arder,
y que las noches eran reversibles y los días (sin ti) una eternidad;
ahora que se deshacía el nudo y aligeraba la piedra;
ahora que “desnúdeme, desdúdeme” no era un simple juego de palabras;
ahora que en tu boca termina mi fealdad;
ahora que las noches son más largas;
ahora que me encuentro entre tus letras;
ahora que el futuro es el presente y mi presente recupera la verticalidad;
ahora que me pintaba los labios con tu saliva;
ahora que llegan las olas;
ahora que me pierdo;
ahora que no quiero que te asustes si te digo que te quiero un poco, o un poco más;
ahora que me pudro de miedo
solo te pido que no me olvides en tu ausencia.

viernes, 8 de julio de 2011

GRAMÁTICA DEL DESEQUILIBRIO

[En la vida real los tiempos verbales se reducen a dos: imperativo y condicional; con el primero se piensa, con el segundo se opera.]

Quédate / Si te marchas no me duele.
Bésame / Si me injurias no me duele.
Átame / Si me apartas no me duele.
Suéñame / Si despiertas no me duele.
Árdeme / Si me apagas no me duele.
Ábrete / Si te cierras no me duele.
Quiéreme / Si te ocultas no me duele.
Viájame / Si me inmutas no me duele.
Deséame / Si me ignoras no me duele.
Desnúdame / Si me calmas no me duele.
Revélate / Si te escondes no me duele.
Absórbeme / Si resistes no me duele.
Fóllame / Si me echas no me duele.
Háblame/ Si enmudeces no me duele.
Recuérdame / Si me olvidas no me duele.
Descúbreme / [No se han encontrado coincidencias para esta forma verbal].

lunes, 4 de julio de 2011

Eres la batalla perdida que merece la pena luchar.
El vértigo al borde del precipicio que no puedo saltar.
El riesgo que tiene que ser corrido.
El miedo que disfruto.
El placer en que me duelo.
El poema que no escribo.
Eres el principio forjado con un final.

Eres palabras que no se saben pronunciar.
El suicidio que merece la pena prolongar.
La explicación que no encuentro.
La razón que desespera.
La interrogación que no se cierra.
El argumento que retuerzo.
Eres mi sexo a punto de reventar.

jueves, 30 de junio de 2011

[...]

Hoy
que ya había asumido que mi vida está vacía
y no tengo nada que la pueda llenar
y que dejé mis cuadernos en el cajón
porque ya nunca no hago de normal
falacias es eso de la inspiración
y siempre encuentro algo mejor, alcohol [...].

sábado, 25 de junio de 2011

El tiempo es mentira: los días no tienen 24 horas y un instante es una eternidad.

Luego está eso, que se hace grande y rompe el límite. Que pasa por encima de todo, del tiempo, que no existe, y del espacio, que hace una cama inabarcable. Digo eso porque no sé cómo mierdas se llama, y porque, qué cojones, no sé lo que es. Pero eso ha convertido los pronombres personales en una conjugación. Yo conjugo, tú conjugas, ella conjuga, y no tengo claro si quiero seguir conjugando tu piel con mi saliva. El presente ha reventado y el futuro inmediato, vacío, juega a llenarse con la ansiedad. Siempre hay días pienso que terminan con textura del sueño, con palabras clavadas en el estómago, en la piedra que tira hacia arriba o en la garganta equivocada de lugar. Con palabras clavadas. Con la conjugación clavada. Con los pronombres clavados. Hay noches que estallan mi concepto tiempo, y lo que estalla a veces es difícil de remediar.

viernes, 17 de junio de 2011

Me has vuelto a desterrar. Ni si quiera te importo. He vuelto a la cueva de mis libros, mis canciones, mis historias. He vuelto a pasar el día sin luz. Y me pides que entienda lo que no conozco mientras te inventas muda. Te da igual. Te resulta indiferente mi contento, has trotado sobre mi llanto y odias mi noche porque solo piensas en tu disfraz. Así, a la noche me condenas. Es triste para mí. Para ti lo es más. Siempre más. Pero esta vez no cedo; aquí me dejas, aquí me quedo. Mañana te sentiré llorar, seguro. Pero no podré verlo porque estoy de nuevo encerrada en este cuarto con la persiana caída, las letras revueltas y el corazón encogido. Piénsalo, no queda tanto para que no puedas tropezarme. Estoy cada día más lejos.