Quiero dejaros hoy por aquí algo sobre lenguaje y sexismo. Se trata de lo que he escrito para mi sección de La hora del Quemadillo (http://lahoradelquemadillo.blogspot.com), el programa que se emite cada lunes a las 19:30h, en Onda Expansiva, y en el que yo participo.
Me considero enemiga del mal llamado lenguaje no sexista, y tras reiteradas alusiones a esta cuestión en La hora del Quemadillo, decidí explicar de forma seria el por qué de mi odio. Mi intención es generar algún tipo de discusión, polémica o debate; lo que sea. Mi intención es, en cierto modo, la de convencer, o la de que me convenzan aquellas personas que consideran que no tengo razón.
Os dejo el programa por si lo queréis escuchar, y también el texto escrito, para que cada uno elija el modo de reflexionar.
Gracias.
Todo empezó con la llegada a mi bandeja de entrada de un correo electrónico llamado CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA, aunque mis ganas e intenciones llevaban tiempo pensando en escribir algo así.
Pido perdón de antemano por el rollo que empieza; y gracias si esta sección invisible no se queda aquí y consigue generar debate.
Primero leamos el correo:
Está escrito por una profesora de música, de un instituto público, pero eso, es lo de menos.
Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 48 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba El Parvulito, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en El Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.
En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.
En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda; -us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas, potare, potabi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones (lupus et agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni: ‘el lobo y el cordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del cordero’; mihi amiticia cum domino erat: ‘yo era amigo del señor’).
Leí El Quijote y El Lazarillo de Tormes; leí las Coplas a la Muerte de su Padre de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...
Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí que se dice presidente y no presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe el cargo.
Y... vamos con la Gramática.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es atacante; el de salir es saliente; el de cantar es cantante y el de existir, existente. ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa ‘el que tiene entidad’, en definitiva ‘el que es’. Por eso, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación -nte.
Así, al que preside, se le llama presidente y nunca presidenta, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice independiente y no independienta; paciente, no pacienta; dirigente, no dirigenta; residente, no residenta.
Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son periodistos), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia los lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!
Y hasta aquí el correo. A esta señora le diría que podría discutir algunas cosas con ella, como el ejemplo de presidenta, ya que la lengua es algo vivo, y algunas clases de palabras, como los sustantivos, se crean, se modifican, se prestan, desaparecen… pero ahí lo dejo, para quien quiera reflexionar. Ahora mi opinión. Me quedo con la pregunta ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? ¿A qué responde el hecho de modificar el lenguaje para convertirlo en no sexista? ¿A una necesidad real, o a pura demagogia y estrategia política?
La respuesta a esta pregunta se encuentra en la fatídica unión que se produce entre la ignorancia que nos posee y la estratagema política, y que en cierto modo son consecutivas la una de la otra. Vivimos en el reino del desconocimiento, no sabemos de nada, pero sin embargo nos permitimos el lujo de opinar de todo. Nos dedicamos a repetir como papagayos lo que oímos en la tele o en la radio a unos tertulianos, y en base a esos conocimientos fundamos nuestra opinión. Así que nadie tiene ni idea de gramática, pero los progres o pseudoprogres se llenan la boca destrozando la lengua en defensa de la igualdad de género, mientras los conservadores y fascistas se llevan las manos a la cabeza por la estupidez de semejantes medidas; eso sí, no aluden a la gramática para nada, es otra panda de impresentables que utiliza la lengua para hacer oposición, y verdaderamente se la sopla la gramaticalidad, o no, de la palabra miembra; si no, echen un ojo a este vídeo y juzguen ustedes mismos: http://www.youtube.com/watch?v=RuuVEEAtZzI&feature=player_embedded
En fin, como la lengua es el instrumento por excelencia para la comunicación y por lo tanto para la demagogia, vamos a darles a estas señoritas feministas, que quieren ser igual que los hombres, la posibilidad de ser jovenas, causantas, o magnatas, y mientras se entretienen inventándose palabras, ya han muerto 7 mujeres a manos de sus parejas durante el primer mes de 2011 y 40 fueron agredidas sexualmente cada día durante el 2010.
Digo yo, si para modificar el código penal, por ejemplo, se necesita gente que sepa de leyes, si existen los asesores fiscales, o comerciales, ¿por qué no son los encargados de modificar, si es necesario, la lengua, la gente que es especialista en eso? Les recuerdo que soy casi filóloga y he dedicado 5 años de mi vida a estudiar la lengua que hablo ahora mismo. ¿Me entrometo yo en el trabajo de un economista si no sé de economía? Pues que sean los filólogos, los gramáticos, los lingüistas, es decir, la gente se dedica al conocimiento y estudio de la lengua, los que expliquen lo que es lenguaje sexista, y lo que no lo es.
Sé que nadie me ha llamado, pero mi deber moral es el de explicar al que quiera conocer. Quizás, exista el día en que alguien nos escuche, y dejemos de decir analfabestiadas y empecemos a luchar desde la base por la igualdad, y es que es más sencillo conocer la lengua que inventarnos una nueva en un claro proceso de inculturización.
Empiezo:
Los nombres personales pueden definirse como el conjunto de sustantivos que designan clases de personas según diversos factores como: la relación de parentesco (padre, madre, hijo…), los grupos de edades (joven, adolescente…), profesiones (periodista, dentista…) o la filiación política social, deportiva, religiosa, etc., como cristiano o republicano.
Estos nombres personales se caracterizan en el léxico, por su particular comportamiento con el género gramatical. Así que estos nombres personales pueden clasificarse como:
· Variable: niño, -a. Es decir, la desinencia varía según se refiera a varón o a mujer.
· Ortónimos: abad, se refiere exclusivamente a varón. O abadesa, que se refiere exclusivamente al sexo femenino.
· Heterónimos: padre y madre. Son invariables como los anteriores, pero el masculino adquiere la función genérica de representar conjuntamente a la pareja constituida como entidad social relevante, en este caso, padres puede designar al padre y a la madre juntos; y en ningún momento el uno es el femenino o masculino del otro.
· Epicenos: criatura o autoridad. Son invariables; poseen una sola forma y un solo género, masculino o femenino, porque pueden hacer referencia indistintamente a cada uno de los dos sexos porque la información sexual en este caso es irrelevante.
· Y por último los conflictivos por excelencia, los comunes. Se trata de la clase más productiva en castellano actual, porque la mayoría de los nombres que antiguamente eran invariables ahora se usan como comunes. Por ejemplo, periodista, que pasó de designar al hombre que ejercía el periodismo, a designar también a la mujer, cuando afortunadamente, pudo ejercer también dicha profesión.
Nombres comunes son policía, piloto, militar, magnate, joven… En estos nombres se especifica el género mediante el artículo o el adjetivo, por ejemplo, el piloto rubio, o la piloto morena. ¿Por qué se tiene que sentir ofendida la piloto porque dicha palabra acabe en o? ¿Se ofende el policía por no ser policío? Además, permítanme decirles, y hagan si es necesario un acto de fe, porque no voy a abrir otro frente, que la vocal a no expresa femenino, ni la o masculino, y si no, echen un vistazo a un pequeño corpus de palabras al azar, y destapen el engaño… Por cierto, es a los comunes a los que pertenece el polémico miembro. ¡Ah! Y no sean tan cutres de colocar una @ o un signo de =, en lugar de la vocal correspondiente; ¿alguien me puede explicar cómo suenan? ¿Cómo pronuncia en alto las palabras con @ una persona que lee un manifiesto en público?
Es más, existe la circunstancia en castellano de que el masculino accede con facilidad a significados genéricos, porque en castellano el masculino es el género no marcado; así que, según esto, y puestos a ofendernos, el ofendido debería ser el varón, porque en el ejemplo las periodistas no cabe ningún hombre, pero si queremos aclarar que en los periodistas no hay ninguna mujer, tendremos que especificarlo por ejemplo así: los periodistas varones.
Y por dar una última pincelada: resulta que existe un principio llamado economía del lenguaje, que se traduce en que las personas intentamos decir lo máximo posible con el menor esfuerzo; de ahí que lo natural sea decir todos y no todos y todas. De desdoblar ese todos y todas, lo único que obtenemos es haberlo convertido en un ortónimo, el tipo que diferencia al sexo femenino del masculino, los que determinan que no es lo mismo el abad que la abadesa; y por lo tanto estaríamos admitiendo que las mujeres no son igual que los hombres, y ya bastante les costó a las poetas, que sí entienden algo de lengua, dejar de ser poetisas.
Realmente creo que miembra es una patada al diccionario actual que no se puede permitir pronunciar una persona que pueda tener cierta influencia sobre alguien. Pero he especificado lo del "diccionario actual" porque cada cierto tiempo reali...zan modificaciones en él, y no siempre son del todo acertadas (al menos a mi paracer). Igual que hace poco han quitado tildes de ciertas palabras que según las reglas de la ortografía española(" Se acentuarán las palabras agudas que finalicen en vocal, n o s.") eran obligatorias, e incluso ha pasado ha conllevar una falta otrográfica, pienso que sí deberían revisar otros muchos conceptos, flexibilizarlos, y eliminar ciertas acepciones completeamente imperdonables como todos los conceptos que en femenino degradan a la mujer, pero nunca en masculino.
ResponderEliminarTal y como has indicado, ciertas profesiones eran exclusivamente masculinas, pero ya no lo son, por lo que creo que su denominación tendría que especificar, siempre que sea posible, ambos sexos, ya que me parece igual de sencillo decir "la médica" que "el médico", y por supuesto es bastante mejor que decir "el personal que ejerce la medicina" jaja.
PD: Espero no haber cometido ninguna falta de ortografía, con el tema que nos atañe...
Lo sabía, me equivoqué. Rectificación: "ha pasado a conllevar", sin h, por supuesto
ResponderEliminarJajajajaja.
ResponderEliminarEfectivamente, hace mucha falta revisar muchísimas palabras del diccionario. Yo hablaba sólo desde el punto de vista de la gramática, pero no de los señores de la RAE, que tienen unos problemones en la cabeza... De hecho, no es que mantengan acepciones en algunas palabras que dan vergüenza, sino que fallan cuando dicen que una palabra hace referencia al sexo masculino cuando el resto de los hablantes ya ha asumido que dicha palabra hace referencia también al sexo femenino; entre otras tantas cosas que hacen... Vamos, en la RAE habría que empezar por plantearse por qué hay tan pocas mujeres; qué pasa, ¿que no hay mujeres que dominen la lengua tanto como para ser académicas? El machismo de la lengua empieza por los propios académicos.
Gracias por comentar y seguir escuchándonos. ¡¡Muchas graaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaacias!! Nos hace muy felices el saber que tenemos oyentes fijos, de verdad.
Un besooooooo
Parte 1 de 2
ResponderEliminarHola!!
Antes de nada pido disculpas por mi ausencia aunque es conocida mi mala memoria.... Pero bueno, voy a lo que me atañe; es decir, opinar y argumentar. Os doy mi enhorabuena por el programa porque me ha encantado!!! Aunque os cueste creerlo, estoy de acuerdo con algunas opiniones y difiero en el planteamiento de bastantes conceptos. Lo primero es decir que yo soy una simple trabajadora social y agente de igualdad; que conste que utilizo el término trabajadora social siempre dado que a mis compañeros hombres nadie duda en denominar como "trabajador social", y en cambio cuando yo me presento como "trabajadora social", me dicen "sí sí, eres asistenta social entonces". Ya veis, ni siquiera me dan la oportunidad de ser asistente y mira que respeto a las personas que limpian casas y/o locales ajenos, yo sólo limpio la mía. En fin, no quiero liarme aunque esto me sirve de introducción.
Parte 2 de 2
ResponderEliminarLa única finalidad por la que utilizo un lenguaje no sexista, es para visibilizar a través del lenguaje a las mujeres; ya que como en el programa mencionáis, durante siglos el femenino de las profesiones hacía alusión a ser la mujer del que la ejercía. pero es que Mi intención no es más que apoyar la visualización de las discriminaciones sufridas por el simple hecho de ser mujer, y no caer en tonterías, politiqueo o memeces. No soy filóloga por desgracia aunque creo que sí que me he instruido en todo lo que he podido ya que saber un poco de bastantes cosas, es un privilegio; por lo que no me parece admisible que por el hecho de utilizar los femeninos en palabras comunes, sea una ignorante como he escuchado. En mi formación académica me informé bastante sobre la repercusión del lenguaje en la sociedad, y tristemente el haber tardado tanto en que se reconozca que una mujer puede ser catedrática; rectora; médica; arquitecta; jueza; etc. Nos ha llevado a que a día de hoy, en muchas situaciones que no en todas; las mujeres que ejercen estos cargos no estén igual de consideradas que los hombres por el simple hecho de ser mujer. Me voy a ir a datos, en las últimas estadísticas sobre la valoración de personajes políticos; los dos mejores valorados son hombres y las dos peores son mujeres, ¿adivináis quiénes son las dos mujeres? Por si las moscas y para que no me critiquen, he de reconocer que entre los diez primeros puestos están también la presidenta de un partido y la ministra de defensa. Otro ejemplo del que hemos hablado en varias ocasiones, es lo que ocurre con las escritoras ya que su reconocimiento es mínimo, y quién mejor que ellas para opinar y argumentar sobre el lenguaje, pero si la sociedad sólo las ve en la mayor parte de los casos como "las personas que escriben libros que sólo leen chicas", entonces dejemos que siga todo así no? También tenemos el conocido "techo de cristal", que para hacerlo más sencillo voy a lanzar una pregunta: ¿quiénes son los arquitectos; jueces; médicos y empresarios más conocidos? No he querido preguntar quiénes son las rectoras más famosas porque ni llegan a 10 cuando hay alrededor de 70 rectorados. Entonces tan mal está llamarles "rectoras", para visibilizarlas aunque sea un poquitín? Pero no estoy segura del número de rectorados total y no quiero mirar en Google ya que estoy escribiendo todo sin tener nada como apoyo.
Y como yo soy la primera persona que quiere hacer el máximo de cosas en un mínimo de tiempo, y por tanto en el lenguaje también; lo que no creo que lleve a que por utilizar términos femeninos y masculinos pierda mi tiempo. Quiero expresar conceptos de manera adecuada y no discriminatoria, y el día que la desigualdad de género no exista, evidentemente las palabras darán igual, pero de momento hacen mucho daño. Sólo pido una visualización de la realidad y no hacerme la "ultrafeminista" por hablar como considero que debo... En mi despedida después del rollo que os he soltado y por el que pido disculpas, ruego que no mezcléis violencia de género con el lenguaje igualitario.
Un beso a todas las personas que hayan soportado mi libro :)
Larita muchas gracias por comentar.
ResponderEliminarTienes razón en algunas cosas que no hemos comentado y que precisamente, hemos hablado a raíz de los comentarios del blog y el Facebook.
En primer lugar, quiero aclarar que nadie ha atacado el hecho de que se pueda decir jueza o médica, o al menos, no ha sido mi intención. Yo he defendido que sea así, en el caso de las profesiones, por ejemplo, si el lenguaje vivo, decide que sea así, cuando la mujer pasa a ejercer ella misma esa profesión y no a ser la mujer de; así que si el común de los hablantes decide decir la médica en vez de la médico, no hay ningún problema. El problema surge al especificar constantemente el médico y la médica, el juez, y la jueza, etc.
Por otra parte, justo en unos comentarios previos al tuyo, nos planteábamos que el verdadero machismo está en las instituciones; ¿no hay mujeres competentes en el uso de la lengua como para ser de la RAE, por ejemplo? Efectivamente, el techo de cristal es innegable.
Siento si te has sentido ofendida con algún comentario. Valoro tu argumentación y eso es indiscutible, pero por desgracia, no todo el mundo tiene la formación, o simplemente, la inquietud y curiosidad que tú tienes; y es a eso a lo que aludía al principio del todo: no sabemos prácticamente de nada, y sin embargo, nos permitimos el lujo de opinar de todo.
Un besazo giganteeeee y muchas gracias por participar.