Solo sé escribir bajo
exigencia.
Y la poesía me trae de
decepción en decepción.
Así pues, no escribo.
Sentimiento
intertextual que no consigo plasmar;
sigo huyendo del
monosílabo,
pero en mi cabeza.
Sin anáforas no me sé
explicar,
y ya solo conozco la anáfora
de tu indiferencia.
De noche no sueño,
narro.
Oniria o cómo dar
vueltas sobre el colchón.
El gusto por esa
canción que no te habías parado a escuchar.
El cuento de las horas
paradas en el reloj.
Kilómetros que
malbaratan el sexo
y alimentan el exceso
de peso.
Que el juego siga. Que
nos mate la ira
mientras a todas nos
falte valor.
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