Faltaban cuatro días y decidimos hacer caput. No hablar, no ver, no sentir, no respirar. Me arranqué el corazón y lo violé.
En la ducha me he acordado de ti, porque lloraba. Y he recordado La vida es sueño, y que intentabas meter el cielo entero en tu habitación ¡yo te había robado la mejor estrella!
Nada ha cambiado desde anoche, salvo que ahora respiro con la boca abierta por si el aire quiere deshacer el nudo. La primavera nos ha pillado a contratiempo.
Por qué tienen que separarse las personas que se quieren.
Por qué dejaron de existir las parejas que se comían a besos en la estación.
Mi pelo enrollado en tu aro y mi móvil que no ha vuelto a sonar. De escéptica a peregrina. Ahora recorro las estaciones de nuestros primeros besos, tu sonrisa, mis nervios, el miedo, la ilusión. Y de vuelta: quién hará tu trabajo debajo de mi falda. Quién.
Vaya, hay veces que otro dice exactamente lo que tú podrías decir. Y la verdad...no consuela.
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