Se me hace difícil la cama. Por la montaña de ropa, por el agujero de estómago, por la falta de sueño y el exceso de comida. Se me hace difícil la cama en mi huida hacia no pensar, en mi búsqueda del qué sentir, en mi caída en picado hacia la más bruta indolencia.
Se me hace difícil la cama por la pereza de vivir. VIVIR CON MAYÚSCULAS. Se me hace difícil la cama por ti y sin ti.
Se me hace difícil la cama con esta mierda por el suelo, con el futuro drogado, con el pasado drogado, con el presente vomitado. Se me hace difícil la cama si vengo desde el sillón, de dormitar a intentar dormir.
Se me hace difícil la cama por la bomba en el estómago y el vacío de corazón. Se me hace difícil la cama. Esta cama… ¡qué difícil esta cama!
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